EL SOL DE LOS SCORTA

La novela cuenta la vida de varias generaciones de miembros de una misma familia en un pequeño pueblo del sur de Italia, entre el año 1875 y la actualidad. El pueblo sobre el mar es de una pobreza sobrecogedora, rodeado de colinas y olivares sobre los que caen, con fuerza implacable, los inmisericordes, pero a la vez nutrientes, rayos del sol.

Ese sol que acompaña a los Scorta a lo largo de décadas y décadas, ese sol que nutre el orgullo de una miseria que es el motor de sus vidas, la razón de seguir adelante, el vínculo de cada uno de ellos con su destino y el lugar que los vio nacer.

Leer ” El sol de los Scorta” ha sido una agradable sorpresa, descubrir a través de las descripciones tanto del paisaje como de cada uno de los personajes un acercamiento a una forma de vida, a una forma de transmitir desde el corazón y desde el sudor.

 

-Hablar. Para no ser simples animales que viven y mueren bajo el silencio del sol.

 pag 124

-Es oro puro- aseguraba Domenico-. Los que dicen que somos pobres nunca han probado  un trozo de pan empapado en aceite de nuestra tierra. Es como saborear estas colinas. Sabe a piedra y sol. Reluce. Es hermoso, espeso, untuoso. El aceite de oliva es la sangre de nuestra tierra. Y los que nos llaman palurdos deberían ver la sangre que corre por nuestras venas. Es dulce y generosa. Porque eso es lo que somos: palurdos de pura sangre. Unos muertos de hambre con la cara curtida por el sol y las manos callosas, pero la mirada franca.

Observa la aridez de la tierra que nos rodea y saborea la riqueza de este aceite. Entre la una y el otro, está el trabajo de los hombres. Y nuestro aceite lo sabe. Conoce el sudor de nuestra gente. Las callosas manos de nuestras mujeres, que recogen la aceituna. Sí. Y es noble. Por eso es tan bueno. Puede que seamos unos muertos de hambre y unos ignorantes, pero hemos sacado aceite de las piedras, y por haber hecho tanto con tan poco, seremos salvados. Dios sabe recompensar el esfuerzo. Y nuestro aceite de oliva será nuestro mejor abogado.     

pag 146

-Culpable de no haber llevado tu vida hasta el punto más alto que podía alcanzar.

pag 166

Laurent Gaudé  dramaturgo y novelista. A su primera novela, titulada    Cris, siguió en 2002 El legado del rey Tsongor, que obtuvo el premio Goncourt des Lycéens 2002 —otorgado por los estudiantes de enseñanza secundaria y preuniversitaria de Francia.  La confirmación de Gaudé como una de las nuevas voces de la literatura francesa llega con El sol de los Scorta, que recibió, entre otros, el premio Goncourt 2004

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